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martes, 3 de mayo de 2011

Hoguera de las vanidades

Todo está inventado, incluso los títulos de la novelas. A pesar de que la popularidad del nombre se debe fundamentalmente al libro de Tom Wolfe, la hoguera de las vanidades hace referencia a un hecho histórico ocurrido en la Plaza della Signoria Florencia en 1497, el siete de febrero, martes de carnaval.

Los seguidores del monje Girolamo Savanarola promovieron un hoguera en la que deshacerse de de objetos considerados pecaminosos. El concepto de vanidad se debía a que también se incluían objetos como espejos, maquillajes, vestidos refinados, etc. Pero, más grave, fue la destrucción de libros y obras de arte, entre ellas algunos cuadros de Botticelli puestos en la hoguera por él mismo.

Girolamo Savanarola no paraba en la destrucción de los bienes, fomentaba incluso la quema en la hoguera de los que se abandonaran al vicio y al libertinaje.

Haciendo honor al refrán “quien a hierro muere, a hierro mata” Savanarola acabó siendo ahorcado y quemado. El papa Alejandro VI inicialmente ignoró sus acciones pero finalmente intentó pararlo concediéndole primero el título de Cardenal y posteriormente amenazándole con la excomunión. La negativa de Florencia a entrar en la gran liga italiana contra Francia provocó la decisión final de deshacerse del fraile. Cayó por cuestiones políticas, ni religiosas ni morales.

Con la ayuda de la Inquisición, bajo tortura, tras un juicio de 42 días firmó todas las confesiones que le pusieron delante y el 23 de mayo de 1498 fue ahorcado y quemado en la Plaza della Signoria, sus cenizas fueron lanzadas al río Arno.

Más información sobre el personaje en mgar.net.