Uno de mis propósitos de año nuevo, como ya dije, es volver a hacer ejercicio y una de las mejores formas de hacerlo es con música.
Las canciones pueden motivarnos, ¿quién no ha querido empezar a correr oyendo The eye of the tiger de Survivor o ha encontrado un extra de energía al oír Pump It de The black eye peas? Las marcas de deporte lo saben y los fabricantes de reproductores de música también. Tan seguros están de su buena relación que incluso se juntan en aventuras empresariales.
En cualquier caso no se trata sólo de la canción favorita, que también ayuda, sino que tiene una explicación científica más elaborada. Lo más importante es el ritmo. En función de lo que se pretenda en cada momento es importante que el tempo, la velocidad de la canción, se ajuste a nuestros objetivos. De hecho, los albumes de música para hacer ejercicio dividen sus canciones en función de sus beats. Los beats son las pulsaciones por minuto, y éstas van subiendo conforme se avanza en el ejercicio para bajar en la fase de relajación.
Canciones con un número de beats entre 40 y 76 son adecuadas para descansar; entre 76 y 120 para caminar; hasta 168 para correr; y, a partir de 168, ejercicio de alta intensidad.
El músculo psoasiliaco se encuentra en la cavidad abdominal y está constituido por dos porciones, el psoas y el iliaco. El psoas se inserta en la columna, en la última vértebra dorsal y las cinco primeras lumbares, para acabar en la fosa iliaca del coxal. Allí se une a la porción iliaca, que se inserta en la cresta de la fosa iliaca, espinas ilíacas anterior, superior e inferior, base del sacro, parte de la fosa ilíaca interna, ligamento iliolumbar y zona lateral de la cara anterior del sacro. Ambas porciones se insertan conjuntamente en el trocanter menor del fémur.