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lunes, 8 de noviembre de 2010

Esfuerzo

El alpinismo es un deporte durísimo. Llegar a cotas por encima de 4.000 metros comienzan a producir problemas en la gente normal. Los turistas que suben a Huayna Picchu y aquellos que pasean por los Annapurnas lo sufren con cierta frecuencia: hojas de coca y botellas de oxígeno son ofrecidas por los guías en sus paquetes.

Con la llegada de la tecnología cada día resulta más sencillo llegar y superar estos retos. Desde el 29 de mayo de 1953, fecha en que Edmun Hillary y Tenzing Norgay llegaron a su cima, no ha parado de aumentar el número de alpinistas que lo intentan año tras año. Tal es así que hasta mayo de este año se contabilizan 3.431 personas en su cima. Casi todas ellas han hecho uso de oxígeno a partir de los 8.000 metros, la llamada “zona de la muerte”.

Es en este punto cuando cualquier peso extra se convierte en un sufrimiento y gran parte del equipo es descartado. Este año los grupos nepalíes Eco Everest Expedition y Extreme Everest Expedition han subido a retirar toda esta “basura”. Todos los años se retiran toneladas de basura del campamento base (5.360 metros), pero este año se ha subido a esa zona peligrosa. Han bajado de la cumbre ¡siete toneladas de desechos! Incluyendo un helicóptero que se estrelló en 1973.

Junto con todo ese material, también se encuentran los cuerpos de los más de 80 escaladores que han perdido la vida en su intento de subida por encima del campamento base y que todavía no han sido recuperados.

Eso sí, en el campo base se pueden usar los teléfonos móviles e incluso hay conexión a internet.

Somos capaces de ensuciar hasta en los rincones más recónditos del planeta...