Disponible en descarga gratuita Cuadernos de Viaje - Oriente Próximo, el libro con nuestras aventuras en Jordania, Siria e Israel.

martes, 10 de junio de 2008

Clase de spinning

Hoy puede ser un buen día para entrar a pedalear. No puede ser tan duro, partiendo de la base de que la bicicleta no se mueve, así que tu integridad física y tu precario equilibrio no sufrirán las consecuencias.

Como un pardillo te das cuenta de que todo el mundo ha entrado con una botella de agua y una toalla. Piensas que tres cuartos de hora del biciclincing ese no deberían ser tan duros. No le das más importancia a tu falta de complementos, que piernas ya llevas y no debería hacer falta más.

Comienza la clase. La monitora está como un tren - de acuerdo, eso también ha podido influir en que tuvieras ganas de entrar precisamente hoy en la clase. Que si empezamos a rodar, subimos la carga, más rápido, venga un poco más... Cuando dice que ya ha acabado el calentamiento tú has mirado el reloj más que un niño esperando la llegada de los reyes magos y, algo le ha debido pasar, porque ¡no se mueve! Piensas en decirlo en voz alta, para que alguien te diga la hora que es de verdad. Pero sólo el esfuerzo de pensar y respirar al mismo tiempo casi acaba contigo. Confías en que ella tenga bien la hora, además la música de la clase durará lo que tiene que durar... no hay problema.

Segunda canción. ¿Ha dicho algo de una cuesta? Sube la carga y ponte de pie en la bici. Espero que esto aguante mi peso y que mis pulmones se queden en mi pecho cuando me levante - por si acaso cerraré la boca, no vaya a ser. A mí el progressive no es un estilo de música que me desagrade, pero puedo llegar a cogerle manía al ritmo si tengo que seguirlo. ¡Venga chicos! Un poco más, que ya estamos. ¡Sube más la carga que estamos al final! Al final... de mi capacidad de resistencia. Estoy oyendo a mis piernas pedirme perdón por lo que sea que hayan hecho y vayan a hacer a lo largo de mi vida y amenazándome con una denuncia por torturas.

Bajamos carga, relajamos, tiempo para beber agua. Pues sí que iba a haber sido útil la botellita. Como tampoco tengo toalla puedo aprovechar y beber los miles de litro de sudor que están cayendo por mi cara. También podría estar bien lo de la toallita, y alguna camiseta especial, que parece que estoy en pleno concurso de camiseta mojada. Consuelo: todo el mundo está igual que yo y eso que algunos vienen hasta con zapatillas especiales para montar en bici. No estaré tan mal.

Volvemos a subir. Las piernas están más animadas, mal de muchos consuelo de tontos, pero nadie dijo que las piernas tuvieran neuronas. Ahora toca un sprint. Un poco más, venga chicos. ¡Que ya acabamos! ¡Un minuto más! Ya claro, pues como lo midas con el reloj de la pared que tarda un minuto en contar un segundo moriremos aquí. En realidad no morimos, pero poco le falta y de un minuto nada. Tus piernas han decidido pasar a la acción y te están dando tirones desde el tobillo al culo. Por cierto, ¿a nadie se le ha ocurrido hacer más cómodos los sillines de las bicis?

Después de los estiramientos de rigor llegas arrastrándote al vestuario y no sabes muy bien cómo te encuentras a ti mismo debajo del grifo. Sales cojeando por los tirones pero pensando que no ha estado tan mal... y que la monitora con el sudor gana mucho... fijo que en una semana se me han pasado las agujetas y puedo volver a andar con normalidad. Además, esto era sano, ¿no?

5 comentarios:

conxa dijo...

jajajja jaac, yo creía que a tí esto no te podía pasar!!! Pues mira me alegro de nosr la única que casi tira el higado por la boca el primer día de bici,(ya se que no es lo mismo)
de todos modos, eso de que es bueno.... yo no diría tanto.
jajajja, muy bueno, me he reido a gusto.

Masmi dijo...

Y no es mejor ir en bici y subir montañas de verdad? que respiras aire fresco y ver paisajes bonitos?
Bueno, te pierdes a la monitora, eso si :-)

JAAC dijo...

Hombre... es un poco exagerado, eh? que no me pasó exactamente eso el primer día que entré en la clase de ciclo :-) De hecho el primer día que entré fue hace ya más de un año y sigo yendo.
Lo de las agujetas sí, los pulmones los tenía bien... y la monitora, pues sí, como un tren! para qué nos vamos a engañar.

Di dijo...

jaja eso te pasa por ir al gimnasio, a mi no me va a pasar nunca porque tengo alergía a cualquier ejercicio físico. En casa tengo una bici estática pero no me monto, porque luego me duele el culo y paso! prefiero no comer a hacer ejercicio!
De todos modos ánimo, que dicen que lo malo son los primeros días hasta que coges el ritmo! Saludos!

JAAC dijo...

jajajaja, si es que no se puede poner una relatillo que tenga que ver con el gimnasio, que todo el mundo se cree que es verídico :-p
Llevo más de un año haciendo esto de la bici y no he sufrido tanto, que tampoco he matado a nadie en el metro (como en uno de mis primeros relatos)! jajajaja