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jueves, 15 de enero de 2009

Oriente Próximo (XXIV)

Domingo 23/11/2008

La garganta... ufff. Metemos las zapatillas y los bañadores en Symbios y bajamos a por los yogures. El de recepción nos pregunta cómo hemos conocido al taxista, le ha hecho perder un montón de dinero y parece bastante enfadado. Sale a buscarle a la calle. Ha debido verle porque nosotros íbamos a salir para que no se cruzaran, después de lo que nos dijo el primer día.

Entra Ali y habla con el de recepción, parece que le está echando la bronca por todo lo que ha perdido. Al montar en el taxi nos lo confirma aunque, como siempre, nos dice que no hay problema, que cada uno tiene su negocio y que el otro tiene unos precios abusivos. Que él tiene que buscar a los clientes y tratarlos bien, mientras que los del hotel no necesitan buscarlos, van allí a dormir.

Llegamos al aeropuerto, ayer cambiamos 10 euros más porque con las tasas de salida y más nos faltaba. Resulta que para salir del país desde el aeropuerto no hay que pagar la cuota. Tenemos 12 dinares extras para gastar. Sara compra barro del mar Muerto para su madre y lo que queda se va en chocolatinas. Mientras estamos allí llaman para el vuelo destino Madrid. Nosotros hacemos escala en Barcelona. Debía estar lleno o costar mucho más porque no recordamos esa opción cuando lo compramos. Aunque sería estupendo cogerlo y llegar a Madrid a las 11:30 en lugar de a las 16:00.


En el avión Royal Jordanian vuelven a dar comida: tortilla y salchicha (de pollo o de ternera, no hay cerdo). No es gran cosa pero en el Barcelona Madrid no nos van a dar ni agua. El sistema de entretenimiento tiene un montón de películas pero, también ahora, sólo en inglés con subtítulos en árabe.

Y luego a esperar en Barcelona. Ese vuelo directo nos habría dado la vida...

Se me había pasado y lo he recordado al "comentarme": Por cierto, que en El Prat preguntamos en el mostrador de embarque por los Symbios, para confirmar que estaban en el avión y nos miraron con una cara de que estábamos pidiendo un imposible que para qué. De hecho nos dijeron que eso era imposible, que nunca se había podido mirar desde allí... No quisimos discutir con ellos, pero vamos, que en todos los aeropuertos grandes (Schipol, Nairobi, Barajas,...) se puede mirar al entrar al avión si han embarcado tu equipaje. Así que, o el de Barcelona no es de los grandes, o los que estaban allí estaban un poco perdidos.

Llegada a Madrid sin problemas, recoger los Symbios y al metro para casa. A por el siguiente viaje.

8 comentarios:

Masmi dijo...

Que majisimo el Ali! Tiene razón, y que les den a los del hotel.
Esperemos que con tus recomendaciones le salgan muchos viajeros ;-)

anselmo dijo...

El negocio, siempre el negocio
Coño con la habibah...que buenos postres...y es que los postres arabes y sobre todo los hebreos, tienen fama.

conxa dijo...

Tienes razón en el regreso del viaje,siempre se agradece un vuelo directo!!

Tuvisteis muchísima suerte con Ali.

JAAC dijo...

Ya te digo Masmi, confío en que le saliera algo de negocio gracias a nosotros y que le siga saliendo, de hecho.

JAAC dijo...

Ya te digo Anselmo, entre los postres del Habibah y los cannoli sicilianos... qué ricos son los postres por el mundo :-)

JAAC dijo...

Pues sí Conxa, y lo que nos molestó que no lo hubiéramos visto cuando lo compramos. Yo estoy casi seguro de que no salió, porque no creo que fuera mucho más caro, de hecho debería haber sido más barato porque hay menos tasas al no pasar por otro aeropuerto... pero... nos tocó esperar en Barcelona.

Por cierto que en El Prat preguntamos en el mostrador de embarque por los Symbios, para confirmar que estaban en el avión y nos miraron con una cara de que estábamos pidiendo un imposible que para qué. De hecho nos dijeron que eso era imposible, que nunca se había podido mirar desde allí... No quisimos discutir con ellos, pero vamos, que en todos los aeropuertos grandes (Schipol, Nairobi, Barajas,...) se puede mirar al entrar al avión si han embarcado tu equipaje. Así que, o el de Barcelona no es de los grandes, o los que estaban allí estaban un poco perdidos.

BIRA dijo...

Una de las cosas que más me ha gustado de este viaje es la presencia en él de Ali. Quizás sea porque conocer a personas interesantes, honestas y trabajadoras es algo que siempre me ha cautivado. Si alguna vez nos dejásemos caer por esas tierras, sin duda te pediría su número.

Lo del avión, qué putada! Ciertamente pudiendo estar en casa unas horitas antes (y más con la garganta dando guerra), tiene que joder mucho hacer escala.

Ahora a esperar los post del siguiente, jeje, esto es un no parar, eh!

besos

JAAC dijo...

Encontramos grandes personas en este viaje. Alí quedó por encima porque hablamos más con él y nos mostró todo lo bueno que tenía, que era mucho. Pero también en Damasco estuvo el taxista que aparcó su coche y nos acompañó para encontrar el autobús a Palmira, los Aodeh's de Wadi Rum, algunos de los recepcionistas (otros mejor olvidarlos ;-), como en todas partes) y toda la gente anónima que nos ayudó en autobuses y por la calle cuando estábamos bastante perdidos. Todavía llevo la tarjeta de Alí en la cartera!! jajaja

Lo del avión sí, una mierda, pero ya nos habíamos hecho a la idea de lo que íbamos a tardar en llegar y de que teníamos que hacer escala en Barcelona. Lo que más nos chocó fue el tema del equipaje... :-O Eso sí, cuando nos dijeron que no se podía, que nunca se había podido, miramos por la ventana hacia el avión y vimos llegar el carro de los equipajes y encima de todas las maletas estaban los Symbios, así que estábamos totalmente seguros de que estaban :-)

Ya te digo, demasiado no parar ;-)