Disponible en descarga gratuita Cuadernos de Viaje - Oriente Próximo, el libro con nuestras aventuras en Jordania, Siria e Israel.

martes, 24 de marzo de 2009

Tiempo

Después de mil años hay que seguir esperando en pista para poder despegar.
¿Cuándo acabarán las malditas pruebas del teletransportador? Ya nadie recuerda la catástrofe de Marte. El aparato no estaba preparado para trabajar con tanta carga y nunca se supo dónde fueron a parar todos aquellos chimpancés. Las protectoras de animales ya se habían quejado cuando fueron trasladados a la base marciana de teletransporte, pero aquello fue el altavoz para sus demandas.
Por primera vez en siglos, después del descubrimiento del cleftinium y su regulación a nivel terrestre, el mundo se había puesto de acuerdo. Pero no había manera de que el proyecto siguiera adelante.
Sabía, por mis contactos en la base, que los ensayos con insectos habían sido un éxito. Se había desarrollado genéticamente un ser, mitad mamífero mitad reptil, para continuar el proceso. Eso desató las iras de los religiosos, de todas las religiones sin excepción, que reclamaban para su dios la potestad de crear vida.Si algo bueno estaba teniendo todo esto era la capacidad de unión que estaba generando a nivel mundial. Por si fuera poca la protesta, unas fotos de las criaturas salieron a la luz y resultó que el animal era muy atractivo para los niños. Los padres comenzaron su búsqueda para comprarlo. La empresa que los creó dejó de producirlos para pruebas y sus socios ganaron una fortuna con la venta de la nueva mascota. Los protectores de animales y los religiosos no encontraban nada de malo en esto.
Un nuevo intento de usar animales estuvo a punto de acabar definitivamente con todo. La única solución posible era ir a más pequeño, a microorganismos: bacterias, virus, moléculas de ADN, incluso amebas. Todo satisfactorio, pero aún poco defendible para empezar las pruebas con humanos.
Los traslados en el planeta ya usaban la fibra óptica. Potentes ordenadores eran capaces de digitalizar hasta la última de nuestras células y enviarlas por los cables a la velocidad de la luz. La contaminación de los medios de transporte ya no existía, ni el cambio climático, y las diferencias entre ricos y pobres tampoco. Todo el mundo vivía donde quería sin importar donde trabajara. El teletrabajo no llegó a triunfar, y esto fue su puntilla definitiva, sobre todo desde que el problema energético se resolvió y el transporte pasó a ser gratuito.
Pero no había cables interplanetarios y el ruido eléctrico había impedido, hasta ahora, el uso de satélites de comunicaciones. Cierto que las naves eran mucho más veloces y cómodas que antes, pero la humanidad se había acostumbrado a la inmediatez y cualquier espera era demasiada. A las compañías de teléfono les costó aceptar que la velocidad del teléfono no era mejor que la digitalización, si podías darle un abrazo para qué sólo hablar. El teléfono había muerto.

Yo iba a probar el teletransportador interplanetario. Estaba en la nave que me llevaría a Marte. Toda mi vida había sido una prueba. Desde los nuevos coches voladores hasta los viajes por agujeros de gusano. Había sobrevivido a ataques de dinosaurios, comandado rebeliones de esclavos, ayudado a inventar la máquina de vapor,... pero el ensayo de la vida eterna no había salido del todo bien.
Funcionó. Vi como todos mis amigos morían año tras año sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. El medicamento no salió a la venta porque tenía un "molesto" efecto secundario. Te convertía en un vampiro. Un vampiro sin posibilidad de contagiar para compartir la vida. No estaba muerto, podía estar a la luz del sol, pero no tenía con quién compartirla.
El único que no muere y el que más desea morir...
Ojalá salga mal la prueba...

2 comentarios:

conxa dijo...

me he quedado casi,casi conmocionada!!!

Porque se que no bebes, ni ná eh????
pero es de alucinar un rato esto.

( esto dicho con simpatia,y como una gracia eh?)

JAAC dijo...

Vaya... sólo un comentario después de todo, y más de sorpresa que de otra cosa :-O

No, no bebo... pero si te sirve de consuelo estaba en un avión cuando escribí esto, la presión, la falta de oxígeno, que la cabina era pequeña (de esas de aeromoza chiquitita ;-)), pero vamos, a mí no me acaba de disgustar, no? :-O

Tendré que volver a las historias en las que muere alguien al final :-p el género de ciencia ficción parece que no triunfa entre mis seguidores :-( ;-)