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viernes, 22 de agosto de 2008

Huir

El autobús se movía despacio. Era la primera vez que estaba allí pero cada ventana, cada farola, cada coche aparcado le recordaban otra ciudad y otro tiempo.
Hay que seguir escapando. Me ha vuelto a encontrar
Llevaba tanto tiempo huyendo que ya ni se acordaba de cuándo empezó. Si hacía un esfuerzo podía recordar figuras borrosas: su madre, su padre, ... cuánto había cambiado el mundo desde entonces, pero ¿cuándo fue entonces?

Por un instante su verdadera edad se reflejó en su mirada cansada. Había visto tantas cosas mientras se movía... La gente cambiaba constantemente a su alrededor. Siempre nuevos rostros a los que no se molestaba en poner nombre. Jamás los llamaría por él. Ni por él ni por otro. No se podía permitir eso. Conocer a la gente, sus nombres, sus gustos, sus sueños producía dolor.

Recordaba a sus amigos de la infancia como sombras que habían perdido su identidad a base de su esfuerzo por olvidarles para no sentir su dolor ni su pérdida.
Los sentimientos acababan doliendo. El contacto con la gente provocaba sentimientos. La gente moría.
Todos menos él. Él había descubierto el secreto. Se puede escapar de la muerte. Sabía que se con cada sentimiento de pena por otro se moría un poco. Lo había descubierto al ver a su padre en el funeral de su madre: estaba muriendo delante de aquel agujero.

Él no quería morir así. Dejó todo atrás su familia, su casa, sus amigos... dejó su vida atrás para protegerla, para no perderla poco a poco.

....

Él ya estaba muerto.

8 comentarios:

conxa dijo...

Bonito jaac, tan bonito como amargo.
Una huida de la muerte para tener una vida sin vida. Sí, muy amargo.

Fabio dijo...

uy... si pudiera compartir ese secreto de poder escapar de la muerte... yo también dejé en mi huída montón de cosas atrás, a vecs siento que volveré a verlas cuando ya estén muertas... en fin, me dió por allí
buen domingo!
un gustazo pasarme por aquí ;)

JAAC dijo...

En realidad las huidas siempre tienen que ser hacia adelante... pero hay cosas de las que no sé si es bueno huir.

El relato también vino por todas esas cosas que tienes que dejar de hacer porque acaban siendo malas para ti pero que, sin ellas, la vida se convierte también en algo malo. ¿Hasta qué punto merece la pena vivir más años cuando se viven mal?

Como el chiste del hombre al que el médico le quita el tabaco, el alcohol, el sexo,... ; el paciente le pregunta si así conseguirá vivir más y el médico le responde que no, pero que lo que viva se le hará muy largo.

JAAC dijo...

Fabio espero que, si lo deseas, encuentres todas esas cosas que dejaste en tu huida antes de que estén muertas.

Estatekietecita dijo...

Es realmente amargo, pero te quedó un relato bonito. Es bastante directo, y tienes razón, hay cosas que te dan la vida aunque poco a poco te la quiten.

JAAC dijo...

La vida es ir muriendo constantemente, si dejas de morir dejas de vivir. No se puede separar una cosa de la otra.

Pedazo de frase zen que me ha salido...

BIRA dijo...

Interesante reflexión (que me sirve para hacer un kitkat de "mi" periplo por Rusia). Profundo y un tanto amargo. Aunque me muera un poco cada día, quiero saber de todos los que quiero y disfrutarlos mientras ellas y yo sigamos viviendo.

JAAC dijo...

Había que hacer paradas en el viaje, que si no agota tanto turismo :-)

Qué hay mejor que morir cada día para demostrar que estas vivo?