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jueves, 8 de noviembre de 2007

Cómo aprovechar el tiempo

Cómo tratar de aprovechar el tiempo cuando no se puede hacer nada
Capítulo 1

Estas en la oficina del cliente y no puedes hacer absolutamente nada productivo para el proyecto en el que estas trabajando. Una circunstancia básica para llegar a esta situación es que se necesite alguna acción por parte del cliente que tarda en producirse o que parece que no se va a producir nunca. Para más INRI tus posibilidades de conexión a la red de redes desde tu puesto en cliente son nulas. Ahí estas tú. Con tu portátil y tu camisa elegante (comprada el día de antes en el Zara) con cara de tonto sin poder aprovechar tus horas de vida aunque sea leyendo el periódico.

El portátil es tu única salida. Pero tampoco te da mucho juego. Internet es un invento relativamente nuevo, pero se ha introducido en nuestra vida como los móviles o los GPS (que parece que ya nadie es capaz de salir de casa sin que una voz le vaya diciendo donde tiene que girar). Hoy en día un ordenador sin conexión a Internet se considera más un trasto inútil que otra cosa.

Ponerte a jugar con el buscaminas de windows no es una opción, aunque es cierto que se te pasa por la cabeza y piensas que sería una buena manera de pasar el rato. El resto de juegos de windows también están descartados, así como cualquier otro juego que tengas instalado en el portátil. No es de recibo ponerte a jugar al WoW en el cliente... que tampoco podrías, porque, recuerda: no hay conexión a Internet. Siempre podrías ponerte a pegar unos tiros con un Quake o un Unreal, pero es que no es elegante y ni el cliente ni tu jefe, cuando le informaran, lo vería bien. Descartada la opción jugar con todo el dolor de mi corazón.

Los discos duros de los ordenadores cada vez son más grandes y la gente almacena más cosas. Puedes ponerte a revisar todos y cada uno de los documentos que tenga el portátil. Portátil que, normalmente, tampoco es tuyo: es el que todo el mundo en la empresa utiliza para salir a cliente. Tu ordenador está atornillado al suelo en la oficina. Piensas que alguno habrá puesto algo que no debiera estar ahí y decides darte una vuelta por el explorador de windows. El día no está de tu parte y ves que el ordenador está limpio como la patena, por no tener, no tiene ni software ilegal, todo de libre distribución.

Ya has ido tres veces al baño en la que va de mañana para estirar las piernas y estas pensando en empezar a fumar para tener una excusa más para moverte. Estas sufriendo en tus carnes el síndrome de la clase turista. Tu lugar de trabajo es amplio, normalmente es el de alguien que está de vacaciones o de baja, así que hay sitio para las piernas. Pero el ver lo lentos que pasan los segundos te agobia, empiezas a sentirte cada vez más encerrado: memorizas el camino a la salida de la sala, a la salida del edificio, a la salida de emergencia, el camino al baño, la garita de la puerta, la parada de los taxis... los viajes astrales existen y tú estas viviendo uno en este momento. Antes de darte cuenta estas cogiendo un taxi.

Es en ese momento cuando el cliente se acerca. Borras como puedes tu sonrisa bobalicona de asiento de atrás de taxi para prestarle toda tu atención. Ya te habías hecho a la idea de que el día iba a ser perdido por completo y en tu fuero interno te fastidia que las cosas se hayan liberado y tengas que volver a currar. Qué caprichosa es la mente de uno: cuando no puedes hacer nada te sientes enjaulado, perdiendo tu tiempo; cuando puedes hacer algo te sientes explotado, que no te dejan en paz ni un momento... Conectas el oído a tiempo para enterarte de que las cosas siguen un poco paradas, que la persona que tiene que hacer lo que sea no está:
  • Le están operando hoy...
  • Tenía que haber vuelto de vacaciones pero nadie sabe dónde está...
  • Ha habido una crisis y está hasta arriba de trabajo...
  • Se ha quemado con el café y se ha ido a comisaria a ponerle una denuncia a la empresa...
  • Le ha sentado mal el café y lleva toda la mañana en el baño, cuando salga irá a ponerle una denuncia a la empresa...
  • Se ha quedado encerrado en el baño y estamos esperando que vengan los bomberos para sacarle...
  • Se ha marchado de la empresa esta mañana con una crisis de ansiedad...
  • Está en la planta de arriba con un Cetme disparando a sus compañeros...
  • ...
Tu cabeza vuelve a jugar contigo. En los breves momentos que han pasado desde que has visto que el cliente se acercaba hasta que te ha dado la excusa has pasado de estar cabreado por tener que volver a currar a pensar que con un poco de suerte lo acababas rápido y te podías marchar. Vuelta a la jaula y al agobio. ¿Dónde estará el taxi que había cogido?

Entre unas cosas y otras se acerca la hora de comer y toda tu producción del día ha sido un folio escrito a mano (claro, no tienes Internet y no le puedes mandar un correo electrónico al cliente) pidiéndole unos cambios. Tu único consuelo es que tu empresa les cobrará por cada una de tus horas desperdiciadas un dineral, flojo consuelo porque tú no verás ni un céntimo. Le dices a tu taxista virtual que te lleve a una armería, que vas a comprar un Cetme tú también.

3 comentarios:

Estilista dijo...

Pues sí que fue productiva la visita a los banqueros, sí.
Por cierto, algo ocurre en tus posts cuando pones listas, después las líneas aparecen más juntas.

JAAC dijo...

En realidad la excusa oficial fue que estaban operando al caballero que tenía que hacer las cosas, ¡que es real esa excusa!
De todas formas la de la vuelta de las vacaciones con desaparición y la huida de la empresa con crisis también las he vivido, en otro banco.

Hua Cai dijo...

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