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martes, 5 de febrero de 2008

De compras

He ido de compras muchas veces, bien es cierto que casi siempre con mujeres porque, generalmente, los hombres no solemos ir de compras, si no a comprar (con un objetivo claro). Ésta es una distinción demasiado general, porque igual que hay hombres a los que les gusta mirar y buscar, también hay muchas mujeres que sólo van a comprar, los tiempos van cambiando, de hecho, por la zona centro suele haber más compradores masculinos.

Basándonos en esa distinción (paseadores de tienda y compradores) existen dos tipos de público de tienda:
  • Paseadores de tienda: Aquellos que lo mirarán todo. Más importante aún, aquellos que lo tocarán todo. Este tipo de público no sólo ve el color y el corte, necesita tocar el material. Independientemente de que le guste o no, es básico tocarlo todo, de hecho aunque el color o el corte no sean de su agrado acabará diciendo:
    • Mira que suave, lástima que sea XXXX (colocar aquí el color en cuestión)...
    • Pues parece buena esta tela, lástima que tenga botones en lugar de cremallera (o cualquier otro "fallo")...
  • Compradores: Aquellos que sólo mirarán lo que van a buscar y que pueden ver alguna otra cosa que esté colocada de manera llamativa (en frontales, algún escaparate, con una luz encima, vistiendo a un maniquí,...)
Entre los paseadores de tienda están:
  • Los grupos de amigos, chicas, chicos, mixtos,... Todos con unas edades similares y unos gustos que tienen alguna coincidencia. Disfrutarán yendo de compras porque todos encontrarán algo que mirar en todas las tiendas. El día será como salir de fiesta con los amigos, con una comida juntos y quedando luego para salir por la noche con las nuevas adquisiciones.
  • Familias. Este sábado encontré ¡un grupo de siete personas que era una única familia! La abuela, la madre y el padre, el tío y la tía, un par de hermanos (la chica con novio) y una prima pequeña. Este grupo está avocado al fracaso, es imposible que en una única tienda haya ropa que pueda gustarles a todos, suponiendo que todos quieran ir de compras. Con la comida pasará algo parecido: desde el asador serio a la hamburguesería más informal, imposible.
  • Parejas. Aquí se pueden dar dos situaciones:
    • Que los dos quieran comprar. Será como la fiesta entre amigos, la comida de pareja, acabarán en el cine... un día perfecto.
    • Que sólo uno quiera y el otro esté más pendiente del resto de gente que está en la tienda. Al final el interesado se dará cuenta de que el otro componente de la pareja está buscando algo que mirar con piernas... se cabreará porque pensará que le está engañando, que está ligando, o alguna cosa peor, la comida se convertirá en un encuentro frío y habrá que pasar por una floristería, tienda de electrónica o similar para pagar la deuda.
Luego están las baldas. La ropa que está en una balda está doblada, puede que no muy bien dependiendo de si la ha colocado un dependiente o el comprador anterior, pero, ¿qué necesidad hay de desdoblar todas y cada una de las prendas que hay dobladas en una balda? De acuerdo que el trabajo de muchos dependientes de tiendas grandes es ése: doblar la ropa que los compradores van descolocando, pero con todo y con eso, si no te gusta lo que se ve, no veo el motivo de desdoblarla para ver si tiene un corte bonito.

Yo soy de los que va a comprar. Soy muy básico y las cosas me entran por los ojos. Si la camiseta tiene un dibujo o es de un color que no me gusta me da igual que sea de manga larga o corta o con botones, y más aún el material, que, por otra parte, no sabré nunca, porque ¿para qué tocarlo si sé que no me lo voy a llevar? Lo mismo pasa con el hecho de manga corta o larga, si busco manga corta y veo una que me gusta el dibujo o el color, pero es manga larga... pues nada, hasta aquí hemos llegado, no la voy a comprar y luego cortarle yo las mangas en casa, así que, otra que no toco. Y no digo con esto que el material no tenga importancia, no soporto el ante, ni la pana, ni todas las telas con textura tipo piel de melocotón. Lo que pasa es que normalmente tampoco hace falta tocar nada para saber si es o no de ese tipo de material.

Muchas veces me he preguntado si no tendré un problema de juicio rápido: ¿cuántas camisetas, pantalones, camisas, etc. habré desperdiciado a lo largo de mi vida por decidir en menos de un segundo si me gustan o no?

1 comentario:

conxa dijo...

Muy buena tu descripción tan real como la vida misma.
Yo soy de pena a la hora de comprar!!! Voy cuando ya es inevitable, cuando ya no queda nada decente en el armario.
Y además no se buscar entre los montones que la gente va dejando tras de sí, ni aguanto las colas en probadores, en cajas...... la verdad lo tengo mal para comprar, y eso, voy directa a la idea que llevo.