Disponible en descarga gratuita Cuadernos de Viaje - Oriente Próximo, el libro con nuestras aventuras en Jordania, Siria e Israel.

martes, 2 de diciembre de 2008

Oriente Próximo (VI)

Miércoles 12/11/2008 (I)

El desayuno del Sunset es cada día mejor y eso que todos los días ponen lo mismo. Hoy bajamos a las 5:45 que hay que coger el bus al desierto y ya hay gente desayunando.

Salimos a la calle a esperarlo y nos encontramos con que, sólo de nuestro hotel, somos unos diez. Cuando llega prácticamente lo llenamos, es una especie de micro-bus de no más de 15-20 plazas y las mochilas de todo el mundo ocupan la última fila de asientos. Después todavía hace un par de paradas más en otro dos hoteles. En una de ellas, ya en lo alto del pueblo alejados de la entrada de Petra, se monta el americano que encontramos en la plataforma sobre el tesoro hace dos días. Sólo queda un asiento libre. Llaman al conductor para que haga una parada más. Cuando llegamos hay dos esperando. El conductor les dice que por teléfono le habían dicho que era sólo uno. Pues no, es una pareja, la chica se sienta en el sitio que quedaba y el chico entre ella y el conductor en una especie de asiento sin respaldo, como frene habrá que desincrustarlo del cristal.

El conductor, riéndose, nos dice que todavía caben dos o tres más en las escaleras. Nos reímos todos, pero luego va y para de verdad y se montan dos locales. Los lleva sólo hasta el albergue, que también hay aquí albergue, pero está muy lejos deWadi Musa que es el pueblo y más todavía de Petra. Eso sí, está en lo alto y la vista es magnífica.

Poco después vuelve a parar en mitad de la nada y se sube otro local. Pregunta si tenemos guía para el desierto y su nombre, si volvermos mañana y a dónde, y luego nos cobra el billete del bus, que todavía no habíamos pagado nada. Son 5 JOD por cabeza.

En unas dos horas llegamos a Wadi Rum, al centro de visitantes. Allí, mientras bajo las mochilas, Sara va a preguntar por nuestro guía (Aodeh Abdullah Al-zalabeah). Por correo no le confirmamos la hora a la que íbamos a llegar así que habrá que esperar que le llamen y que vengan. Cuando pregunta el tipo le responde: "Murió ayer, yo también soy un gran guía". Un cachondo. Lo llaman desde allí y aparecen a los diez minutos. Son dos, los dos se llamanAodeh, y nos llevan al poblado después de que paguemos la entrada al desierto. Sí, hay una entrada al desierto de 2 JOD por cabeza. Nos cuentan que en el poblado bien unas 5.000 personas, de las que unas 400 ó 500 viven en el desierto como los antiguos beduinos, aunque tienen casa en el pueblo.

Aodeh nos lleva a su casa y allí esperamos a que traigan los camellos. Después de una media hora salimos a buscarlos porque parece que no llegan. En esa media horaAbdulla , el hijo de nuestro guía, ha estado por allí moviéndose y bebiendo té. Le encanta el té a pesar de tener poco más de un año y tres meses.Aodeh nos han dicho que no hay transporte directo a Amán desde Wadi Rum, que lo hay sólo hasta Wadi Musa (Petra) y Aqaba . El del autobús de esta mañana nos preguntó si volvíamos a Amán al día siguiente y eso nos había animado mucho porque parecía que iba a ser sencillo. A ver cómo lo haremos mañana.

Nada más salir aparecen los camellos. La verdad es que la excursión en camello es un poco "triste". Poco más que salir del poblado para entrar en la arena del desierto y listo, veinte minutos andando super-despacio.


Al final nos espera el jeep (nos han dado a elegir entre uno con capota o descubierto y nos hemos quedado con el descubierto para ver mejor) y empieza el viaje. Con nosotros viene el segundo Aodeh, nuestro guía "oficial" nos encontrará en el campamento por la tarde y nos preparará la cena.

El desierto de Wadi Rum es conocido mundialmente gracias a Lawrence de Arabia, militar, arqueólogo y escritor británico (1.888 - 1.935). Lawrence viajó por Oriente Medio, hasta Siria en 1.909, una vez allí recorrió 1.400 km a pie durante cuatro años, viviendo algún tiempo en el desierto de Wadi Rum , del que posteriormente habló en su libro "Los siete pilares de la sabiduría". Su fama le llegó en 1.917, en la revuelta árabe contra los turcos. Al mando de una tropa árabe conquistó Aqaba y llegó victorioso a Damasco, la derrota final de los turcos otomanos y la aparición del estado árabe sirio (bajo la tutela de Francia). Su carrera militar le llevó después a Transjordania y finalmente a la India.

La primera parada es el manantial de Lawrence, escribió de él en su obra. Se puede hacer una escalada para llegar al manantial y admirar las vistas. Ya habíamos subido todo lo que teníamos que subir los dos días anteriores en Petra y nos conformamos con verlo desde abajo. Allí hay unos abrevaderos a los que se acercan los animales del desierto para beber.


Aoudeh nos llevó después a la duna de arena roja. La ladera de Jebel Umm Ulaydiyya. A pesar de que hay dunas por muchas partes el desierto de Wadi Rum está lleno de grandes rocas de arenisca. De hecho el "desierto" es el valle del Rum.



Después Jebel Faishiyya/arte rupestre de Anfaishiyya, con inscripciones nabateas. Por el camino uno de los dromedarios que se dirigían a beber se nos acercó "amablemente".


La siguiente parada es la casa de Lawrence, un montón de ladrillos que se supone formaron parte de la vivienda del galés, levantada sobre los cimientos de un templo nabateo. Con espectaculares vistas de las dunas.


La hora de comer (menos de las doce de la mañana) nos encontró en el cañón de Barrah, un valle de unos 5 km de largo en el que pudimos disfrutar de la comida que nos había preparado Audeh a la sombra de las montañas. Una lata de atún, tomate, pan árabe, un bollo de pan, galletas, un bollo de chocolate, agua y zumo de manzana. Nuestros estómagos ya se habían acostumbrado a poca comida y casi nos cuesta comerlo todo. Eso sí, gracias a que llevo la navaja suiza, porque la lata de atún no lleva abre-fácil, ni abre-difícil. La comida se complementa con tiempo para andar por el cañón o simplemente descansar admirando las moles de arenisca. Aodeh nos comenta que vienen muchos escaladores para subirlas, pero que es muy peligroso por lo blando del material. Durante el descanso Aodeh aprovecha para seguir rezando, todo el tiempo cada vez que bajamos del todo terreno él se pone a rezar mientras nos espera.



PD: Mañana, la continuación del desierto.

10 comentarios:

anselmo dijo...

Me sorprende la buena memoria para los detalles que teneis...yo si no tomo apuntes, mezclo los días.
La sempiterna lata de atún...en Marruecos, la lata de atún con tomate es la fastfood oficial jajajaja.
Me encanta como cuentas las cosas, viajero.

JAAC dijo...

No es cuestión de memoria Anselmo, que también me acuerdo. Pero cada día cuando no había nada que hacer (normalmente en los traslados en autobús, no te puedes imaginar lo difícil que es luego leerlo!! jajaja, o antes de dormir) escribía todo lo que nos había pasado. Acabé con la libreta y al final tuve que escribir por detrás de los correos que llevábamos impresos! jajaja

La lata de atún siempre ayuda, aunque ya te digo que ni el guía llevaba algo para abrirla, que le tuve que dejar la navaja para que la abriera también él.

Gracias, gracias.

conxa dijo...

Me ha gustado el día de hoy, una pregunta y ¿no duele el culo con el paseo a camello?
Hoy me parece que lo has contado con mas clave de humor que de normal no??
me ha hechho mucha gracia, desde el detalle del micro-bus, a la comida con arenisca.

La verdad es que está siendo un viaje interesantísimo.
Lo que pasa que a pesar que me gusta, tanto marrón.....mucha piedra, mucha arena, muy marrón todo.
me recuerda a la peli de "la vida de Bryan"

Como les gusta el té, el niño debía ir excitadisimo todo el dia no?

Masmi dijo...

Que cachondos los guias, no? Menudo sentido del humor.
Impresionantes esos paisajes del desierto.

JAAC dijo...

Para ser sincero Conxa, montar en camello no es una de las experiencias más gratas que existen. Es muy incómodo y en seguida estás tratando de encontrar la posición, que, por mucho que buscas, no consigues encontrar. Hay una opción que es una ruta desde Wadi Rum hasta Aqaba en camello de cuatro días. Eso nos pareció una locura, tienes que acabar muerto. Claro que también hay rutas andando de una semana por el desierto... Aodeh nos dijo que esas las solían hacer más los alemanes. Hay gente pa'tó.

Bueno, lo del humor supongo que será según va saliendo. Los primeros días como no interactuamos con casi nadie tampoco había mucha risa, bueno, de nosotros y de nuestras palizas :-), pero con más gente hay más cosas simpáticas. Y eso que no he contado que mientras comíamos se acercó otro guía cantando por el desfiladero que tenía un eco brutal y parecía un salón de conciertos.

Todavía queda algo de marrón. Ten en cuenta que por esa zona casi todo es desierto o ciudades romanas, que no se caracterizan precisamente por sus azulejos de colores ;-) De todas formas luego habrá también azulejos.

El niño se bebió su vaso (el padre trajo un vaso para él) y el vaso de su padre. Recogió los vasos de los demás cuando acabamos y trató de llenarse otra vez su vaso con la tetera. Su padre se lo impidió, porque estaba la tetera en las brasas, pero se lo llenó él. Se movía mucho, pero no parecía nervioso.

JAAC dijo...

Un crack el tipo Masmi. Creo que la cara que puso Sara no fue muy graciosa :-p De todas maneras se esforzaron mucho por ayudarnos mientras llegaba nuestro guía: mapas, sombra, charla,... buena gente todos.

Sí, mira que el desierto "estándar" de arena es una maravilla (las dunas de Ouarzazate lo corroboran), pero éste con las rocas también tiene su encanto.

bel dijo...

Puess genial todo el relato hasta ahora... deseando que sigas contando!

Una preguntita, porque creo haberlo leído o escuchado pero quiero saber tu opinión, ¿se puede recorrer el Siq a caballo? ¿Crees que es una buena opción?

Bueno, al final son dos preguntitas... jejeje

Viendo hace poco "Madrileños por el mundo" (En telemadrid) justamente en Jordania, salía una chica diciendo que allí todo tiene relación con Lawrence... me hizo gracia, es parte de la picardía árabe, que también compartimos los españoles XD

JAAC dijo...

Sï Bel, el Siq lo puedes recorrer en burro, en caballo y en carro. Pero no merece la pena, son 1,2 km y todo plano. De hecho en carro tiene que ser un infierno porque parte del camino es una vía romana con su suelo de piedras y los saltos que pegaban eran de darte con la cabeza arriba.

No te creas, sólo la zona del desierto de Wadi Rum está relacionada con Lawrence. En el resto del país nadie habla de él. Bueno, hay un castillo en el desierto oriental que también tira de su figura, porque fue allí donde se acuarteló en la guerra contra los turcos de 1.917. No he visto ese programa nunca (mi madre es una fan ;-)) pero vamos, que no hablan de Lawrence más que los beduinos del desierto.

BIRA dijo...

Sólo una vez subí en camello y el bichaco era de lo más desagradable... y tú queriendo ir a galope. Eres tremendo Jaac. la verdad es que está siendo un viaje muy diferente a los anteriores, pero igual de completito. Las imágenes son una pasada, impresionan las dunas y esa sensación que habréis tenido de estar en medio de ninguna parte.

Saludos!

JAAC dijo...

Pues sí Bira, como le he dicho a Conxa es bastante incómodo y con menos de media horita es más que suficiente. Pero ya que nos poníamos correr un poco habría tenido gracia :-)

Todos los viajes son distintos. Es una de las cosas que buscamos, ir a sitios siempre distintos para descubrir cosas nuevas y ampliar nuestros horizontes :-) Cuando buscamos un destino siempre es algo completamente distinto mínimo a lo que tenemos aquí y si es posible a lo que ya hemos visto.