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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Oriente Próximo (VII)

Miércoles 12/11/2008

Después de la mañana, esta vez con comida...

Ahora nos dirigimos a ver los puentes rocosos. En Wadi Rum hay tres. El primero que vemos es Umm Fruth, que se encuentra en lo alto de una montaña (800 metros). Requiere tiempo para llegar y nosotros lo vemos desde lejos, tampoco nos planteamos subir hasta allí arriba.


El segundo es el más conocido y el más sencillo de escalar, el puente rocoso de Wadak (Rakahbt al-Wadak). La verdad es que la escalada parece más sencilla de lo que realmente es y, a pesar de que prácticamente todos los turistas suben, hay algún tramo que requiere un poco de habilidad en las alturas. Nosotros obviamente subimos y desde allí contemplamos una hermosa vista del desierto.



El tercero es intermedio, ni tan accesible como el de Wadak ni tan lejano como el de Umm Fruth. Se trata del de Burdah. Está a unos ochenta metros de altura pero su acceso es bastante sencillo, de hecho casi más que el de Wadak. Sara decidió que ya había subido bastante, además de que a primera vista la subida parecía más complicada, así que subí sólo. Ya habíamos dejado de subir a un par de sitios y ya era bastante. Las vistas son todavía mejores.


Allí nos cruzamos con un grupo de caminantes del desierto.


La última visita antes de ir al campamento es Jebel Khazali, un estrecho siq con inscripciones en la roca. Cuando llegamos estaba lleno de turistas que prácticamente tenían taponada la entrada al no atreverse a mover los pies (un poco complicado) así que tuvimos que esperar un poco y entrar. Sólo se pueden recorrer a pie unos 150 metro, después hacen falta cuerdas y guía.



En el campamento nos estaba esperando el otro Aodeh. Lo han abierto sólo para nosotros, a pesar de que tiene capacidad para veinte personas hoy estaremos solos. Les preguntamos por un sitio desde el que ver bien la puesta de sol y nos indican lo alto de una pequeña loma negra que está cerca. Pues nada, tocará subir un poco más. Desde arriba hay una vista muy bonita (llevamos todo el día disfrutando de unas vistas preciosas del desierto), pero no se ve la puesta de sol porque hay una montaña más alta justo delante, nos ha timado Aodeh.


Bajamos y vemos la puesta de sol a ras de arena. El cielo tiene un tono rojo espectacular.



Al volver al campamento nos sirven la cena: medio pollo asado por cabeza y una ensalada de tomate y pepino. Entre el entrenamiento de los días anteriores y que hoy hemos comido acabamos saciados con esto. Poco antes de cenar han llegado dos egipcios a los que se les ha roto el coche. Los Aodeh's nos dicen que el que nos escribió los correos se vuelve al poblado y que con nosotros se quedará el que nos ha acompañado todo el día, de manera que se llevará a los egipcios al poblado. Ellos viven allí.

Poco más de las cinco de la tarde y ya no hay nada de luz. Hoy es el día de luna llena y poco después aparece iluminándolo todo. Tanto ilumina que prácticamente no se ven estrellas, de hecho las fotos casi no necesitan ni trípode.


La civilización me persigue y estando aquí me llaman del servicio técnico del ordenador para decirme que ya está y que cuando vienen a traérmelo... pues te esperarás hasta que vuelva. Mira que había dicho que no me llamaran, que me iba de viaje, pero es que tenía ya ¡ocho llamadas perdidas!

Tras un rato de charla y bastante té nos vamos a dormir. Hay unas colchonetas bastante gordas, mantas, una especie de edredón y nos deja dos almohadas. Sábanas no hay así que nos metemos vestidos debajo de todo aquello. En el desierto por la noche refresca y lo hemos notado más en cuanto nos hemos alejado del fuego que han hecho en el centro del campamento, donde estábamos sentados. Tenemos dos paredes que no levantan más que hasta la rodilla y el techo es una tela, por la que se ve perfectamente la luna, sobre unos palos.

Poco después de las ocho y media caemos como dos sacos de patatas. Nos ha dicho Aodeh que el desayuno será a las siete de la mañana, para salir después hacia el centro de visitantes y estar allí a eso de las ocho. Cogeremos el bus a Petra, el otro Aodeh habló por teléfono con el de esta mañana y nos llevará a Petra hasta la estación en la que tendremos que cambiar de bus para llegar a Amán. Si el tiempo lo permite seguiremos con nuestro plan de llegar a Damasco de todas formas, aunque...

9 comentarios:

Masmi dijo...

Si que están altos los puentes! Que vistas!
Como estaba el siq! La cantidad de gente que hay en el desierto, jajaja
Espectacular esa puesta de sol, valió la pena subir la colina. Me encantan esas vistas de llanuras desérticas.

conxa dijo...

GUAUUUUUU que bien!!

el dia de hoy me ha encantado, los colores, la luna llena, el dormir así..... cuando vean los del ordenador la factura de telefonica jajajaja
Y me dejas con la intriga de Damasco !!!

Y como dice Masmi, cuanta gente en el desierto!! acabas de romperme un mito jajajaja

JAAC dijo...

Pues sí Masmi, todo el mundo que va al desierto hace el mismo recorrido y llega a los sitios a la misma hora.

Hombre valió la pena subir a la colina por ver desde allí algo... jajaja, pero las fotos de la puesta de sol son a ras de suelo. Desde arriba el paisaje era chulo pero el sol se escondía detrás de otra montaña.

JAAC dijo...

Por cierto, los arcos los hay a tres alturas :-) a 800 metros de altura (el primero que vimos de lejos); a no creo que más de 15-20 (el segundo al que subimos los dos); y a 80 (el tercero, al que subí yo sólo. Parecía más duro desde abajo)

JAAC dijo...

Conxa, pues hoy era todo marrón :-) bueno, un poco rojo algunas cosas, pero en general marrón. La foto del campamento saldrá al día siguiente, porque cuando llegamos no había luz (la luna todavía no había salido) y cuando salió el campamento estaba cubierto por la sombra de la montaña.

Ya he visto yo la factura y en 26 segundos se fueron tres euros, como tres soles.

Te advierto que más dudas sobre Damasco que nosotros no tenía nadie a esas horas. Lo bueno es que como tampoco teníamos nada reservado en Damasco que nos obligara a llegar allí, pues hasta donde se pudiera.

Que no se os caiga un mito, que en 99,9% del desierto estaba vacío. Sólo veías gente en los puntos clave, pero cuando ibas de uno a otro no te cruzabas con nadie.

BIRA dijo...

Madre mía, Jaac, qué tute os habeis pegado con este viaje. Si estoy agotada de tanta subida. Tú has engañado a Sara, y aquí vengo yo a descubrírselo!!

Le contaste que iríais de vacaciones a un lugar precioso (que lo es, vive dior) pero lo que OMITISTE fue decirle que tú realmente lo que querías era hacer un buen entrenamiento para preparar las próximas carreras!! Porque madre de dios qué panzada de subir!! Me quedo muerta contigo, te lo digo de verdad.

La foto número 10 (creo), esa en la que tú subiste y Sara se quedó abajo es espectacular. Todas lo son, pero esta transmite muchísima fuerza. Creo que en ese momento debiste sentirte, por lo menos, el amo del mundo!

Las de la puesta de sol me han dejado muda (a mí!!!), especialmente las dos de abajo con esos tonos tan fuertes, tan rojos. Fantásticas.

Anda, que los técnicos, que puntería!! Después de todo el tiempo que te han hecho esperar justo eligen ese momento para llamar. La madre que los parió. A mí me pasó con los de Iberia, que no sé qué coño querrían. Pesaos.

Besos!

anselmo dijo...

Yo envidio tu destreza con el lapi cagontó. Si hay dos cosas que me encantarían es saber dibujar y saber tocar la guitarra.

JAAC dijo...

No ha sido para tanto Bira. Si, en realidad, ese día fue de lo más descansado. Ten en cuenta que veníamos de estar dos días en Petra andando sin parar y nos encontramos en un jeep todo el tiempo andando lo justito. Si fue casi como volver a Tanzania.

Sara también prefiere viajar así. Tenemos nuestro punto viajero-masoquista y lo disfrutamos a muerte :-) Cuando escribí (que todavía no está publicado) el diario de Japón vi que casi todos los días nos levantábamos antes de las seis de la mañana y muchos nos íbamos a dormir casi a las doce de la noche. Es lo que hay, que nos gusta aprovechar todo el tiempo.

Sí que es un buen subidón (no sólo en el sentido literal :-)) estar allí arriba y ver el paisaje. Además en ese arco, después de la masificación del anterior, no había nadie (cuando nos íbamos llegó un grupo de seis o siete). Hay que subir, sobre todo si no hay nadie más, si está lleno se puede obviar :-)

La puesta de sol fue muy bonita la verdad. Siempre son bonitas y en los desiertos tienen un algo (sea de arena o como este de arena y roca).

Lo mejor es llevar el móvil desconectado. Yo lo llevaba apagado siempre, pero en el trabajo estaban un poco liados con una cosa y lo encendía por la noche a ver. Cuando vi que tenía ocho llamadas perdidas me preocupé y cuando volvió a sonar lo cogí... en buena hora :-p

JAAC dijo...

Anselmo, que los dibujos están en la siguiente entrada :-) jajajaja

Gracias por el piropo implícito, que sepas que la guitarra no está entre las cosas que sé tocar :-p