Disponible en descarga gratuita Cuadernos de Viaje - Oriente Próximo, el libro con nuestras aventuras en Jordania, Siria e Israel.

martes, 23 de diciembre de 2008

Oriente Próximo (XIX)

Miércoles 19/11/2008 (1)

Vamos a Israel.

Ya se ha convertido en una costumbre dejar a los Symbios en las recepciones de los albergues, hostales, "hoteles",... y hoy toca volver a hacerlo. Para Jerusalén sólo nos llevaremos a Okihita, total, volveremos mañana. Nuestro amigo Ali, el taxista, llega puntual a las 7:30, pero el desayuno se ha retrasado y no salimos hasta las 7:45.

Comentamos con el taxista que queremos hacer un par de excursiones más: al mar Muerto y a los castillos del desierto. Ali nos da su tarifa, un día por cada excursión nos lo deja en 90 JOD. Es un dinero pero en el hotel es mucho más caro (el doble, porque es prácticamente imposible que coincidamos con otros dos, además de que no creemos que en el hotel vayan a mover un dedo por buscar a alguien más para llenar el taxi) y, además de que en Jordania hay menos transporte público en general, a los castillos del desierto no hay nada. Sólo se puede ir en coche alquilado, taxi o autostop.

Cerramos el trato de los 90 JOD y quedamos con él en que vendrá a recogernos al hotel el viernes a las 8:00. Nos dice que fuera del hotel, porque al haber llamado desde dentro, en realidad desde el móvil del de la recepción (le tuvimos que pagar después medio dinar por la llamada), el de recepción se ha enfadado con él al darnos el viaje por 20 pidiendo él 50. También nos dice que él suele cobrar 25, pero como nos dio su tarjeta nos hace un descuento.

De camino a la frontera tenemos un pequeño "accidente". Otro coche nos da un golpe en un lateral por la parte de atrás al salir de una rotonda. No parece que sea mucho, un roce más que nada, y los dos conductores siguen sin pararse a hacer papeleo.

Llegamos a la frontera jordana poco antes de las 8:30. Volvemos a tener que pagar por salir de Jordania. Nos ha contado Ali que si llegas un día al país y sales al siguiente no hay que pagar, pero nosotros volvimos antes de ayer, así que 5 JOD por cabeza. Pero no sellan el pasaporte, ponen el sello de salida en un papel aparte que meten dentro.

El trámite de salida es rápido. Pero el puente del Rey Hussein no se puede cruzar andando, así que toca esperar a que venga un autobús que te lleve. Allí nos quedamos esperando. No hay nadie más que nosotros tres. Aprovechamos para cambiar algo de moneda. Autobús que tarda más de 30 minutos en llegar. Cuando llega ya somos bastantes los que estamos esperando. Este autobús se paga aparte y son 3 JOD por cabeza y cobran uno más por cada mochila que lleves. Por suerte la de la cámara no la cuentan, pero Okihita tiene que pagar. Va a ser muy cara la visita a Israel.

Cruzamos el puente y antes de llegar a la frontera, pero antes de llegar al lado israelí nos hacen bajar. Salimos con los pasaportes en la mano abiertos por la foto y sube un militar con uniforme completo y un M16 con lanza granadas al autobús para confirmar que no hay nadie más mientras otro (que también va equipado con su M16) comprueba con un espejo que no hay explosivos ni gente en los bajos. ¡Si este autobús sólo hace el recorrido de la frontera jordana a la israelí!
Los de abajo, un chico y una chica que no tienen ni 25 años, con un chaleco antibalas y "sólo" una pistola miran las fotos de los pasaportes para confirmar las identidades... Y yo que pensaba que los rusos eran paranoicos

Volvemos a montar en el bus para acabar de cruzar el puente. Bajamos al llegar a la frontera y cogen de nuevo nuestros pasaportes para dárselos a los que están en un primer control. Una de las primeras cosas que vemos, antes de entrar en el edificio, es a un chaval de espaldas. Vestido con unas zapatillas de deporte, unos pantalones chinos y un polo. Está de espaldas y lleva como un bolso colgado. Pero cuando se da la vuelta no es un bolso lo que lleva: ¡es un M16! Ver a militares con todo el equipo es una cosa, pero ver a un chaval que parece que no tiene edad ni para conducir, vestido de civil y con la ametralladora... Ya dentro del edificio de la frontera, siempre rodeados de UCI's, pasamos el control de equipajes. Luego hay otro de aire (ni idea de qué es): te meten en una especie de ducha de hidromasaje y sueltan chorros de aire a varias alturas. Al final te da el OK con una luz verde y pasas de nivel.

El siguiente nivel es el control de pasaportes propiamente dicho. En mi pasaporte está el sello de Marruecos, dos veces, y el visado de Siria. Sara sólo tiene el visado de Siria y de Jordania porque su pasaporte es nuevo, aunque también ha estado en Marruecos. Lo primero que me dice la "simpática" del control es eso: veo que has estado en Marruecos y en Siria... Mal empezamos. Y a partir de ahí: ¿Conoces a alguien en Israel? ¿Conoces a alguien que haya estado en Israel? ¿Qué has hecho en Siria? ¿Cuántos días has estado en Siria? ¿Es tu primera visita a Israel? ¿Cuántos días vas a estar en Israel? ¿Dónde vas después de Israel? ¿Cuándo vuelves a España? ¿Si vuelves el domingo por qué estás sólo un día en Israel? ¿Tienes aquí el billete de avión de vuelta? ¿Cuál es la relación entre Sara y tú? ¿Cuánto tiempo hace que os conocéis?

Esto no parece suficiente para pasar y nos da un formulario a cada uno, diciéndonos que lo rellenemos y que esperemos por ahí sentados que ya nos llamarán para hacernos unas preguntas. Mientras se quedan con los pasaportes en la garita.

En el formulario piden desde el nombre de la empresa, el puesto y el teléfono del trabajo, hasta el nombre del padre. Pasando por una explicación pormenorizada del viaje en curso: país, días de estancia y motivo de la visita. El motivo de la visita a Israel, dónde vamos a dormir y nombres y direcciones de cualquier conocido que tengamos en el país. No nos lleva mucho tiempo rellenarlo pero ahora hay que esperar que venga alguien. Al sentarnos, un chaval que estaba allí esperando nos ha mirado y ha preguntado: ¿Siria? Él es de Nueva Zelanda y lleva allí desde las 8:15 de la mañana esperando que le llamen... y son son las 10:30 ya. Nos dice que conoce gente que ha estado seis horas en la frontera.

Detrás de nosotros llega uno de EEUU y una chica italiana, y otro chico que parece árabe. Al árabe le hacen lo mismo que a nosotros y cuando ve que el de USA se acerca al mostrador le pregunta si le han dado el papel. El USA todo chulo le enseña su pasaporte diciendo: "American" y le guiña un ojo. Tú muy bien, pero tu amiga italiana también tiene que esperar y rellenar el papel. A todo esto, el coreano que venía con nosotros en el taxi ya ha pasado sin problemas.
Parece que el de ser de USA y alguna conexión religiosa, llaman para que monseñor vaya a recogerles a la frontera, tiene importancia y salen rápido a hacerle las preguntas a la chica italiana mientras los demás seguimos allí. La chica vuelve y le dice al USA, que ya se estaba levantando para irse, que dónde cree que va. Que todavía no han acabado, que tienen que confirmar la información. A todo esto llaman al neozelandés.

Poco después vienen a decirle a la italiana que ya está todo, que su pasaporte está en la policía y que la llamarán en breve. Aprovecha para preguntarnos si han hablado ya con nosotros. Decimos que no y nos responde diciendo que va a ver quién tiene nuestros pasaportes. Vuelve y nos dice que vendrán en breve. En breve son ya las 11:20, llevamos una hora con el papelito relleno y esperando. El neozelandés ha vuelto a nuestro lado a seguir esperando, la pareja USA-chica italiana ya se ha ido y el árabe sigue allí.

Sale uno a buscarnos. Me dice que que vaya con él, sólo yo, que mi amiga puede quedarse esperando con la mochila. Sólo habla uno, pero además de él van otro dos con pinta de matones con las gafas de sol puestas en la cabeza que se quedan uno a cada lado a un metro, metro y medio de distancia. Pasamos las garitas y allí hay sillas a los lados de un pasillo. Me dice que me siente donde quiera. Imagino que me van a hacer esperar más y me siento al lado del pasillo para esperar. Se me queda mirando y me dice que así no se puede sentar él. Mal empezamos.

Se sienta y vuelve a preguntar lo mismo de antes: que cómo es que estuvimos tan poco tiempo en Jordania antes de ir a Siria; qué hemos hecho en Siria; cómo es que vamos a estar sólo un día en Israel; qué vamos a hacer hasta el domingo que volvamos a España (le tengo que dar todo el itinerario previsto, menos mal que esta vez habíamos pensado algo y no estaba todo para improvisar); cuánto hace que Sara y yo nos conocemos; dónde nos vamos a alojar en Jerusalén (aquí no pude evitar decirle que pretendíamos dormir en el "Citadel Youth Hostel" en la ciudad vieja, pero que para cuando llegáramos lo mismo ya estaba lleno); que cómo habíamos conocido el hostal (¿has oído hablar de internet?); que si conocemos a alguien en, o que haya estado en, Israel; alguien que haya viajado con nosotros que haya estado antes en Israel; que si alguien nos ha pedido que pasemos algo al país, incluso en la misma frontera (le digo que sólo el taxista sabe que veníamos. Me pregunta que por qué no se lo hemos dicho a nadie: ¡Porque os odian tío!); que si estamos haciendo el viaje por nuestra cuento u organizado; que si alguien nos ha invitado a su casa durante el viaje; y algunas más. Lo último, que me quede ahí esperando que van a confirmar los datos y se van los tres.

Otros quince minutos largos hasta que sale y me pregunta por el nombre de mi empresa y por el significado de la palabra "lifecycle" que tiene el nombre. Le explico un poco que es un concepto de desarrollo de software y tal, y me da la gracias porque ha aprendido una cosa nueva hoy. Esta vez ha salido de nuevo con otros dos, pero eran dos nuevos. Vale, puedes volver con tu amiga ahora te volvemos a llamar.

Cuando salgo el neozelandés sigue allí con Sara. Diez minutos después nos dice a los tres que nuestros pasaportes están en la policía, que todo OK y lo que tarden en llamarnos. Sara le pregunta si no va a hablar con ella, y él responde que no, sólo si quiere charlar. El árabe ya no está, ya ha pasado.

Llaman desde la garita para el tema sellado. Pregunta si nos importa que nos selle el pasaporte. A mí no me importa que lo sellen porque me caduca en 2.010, pero el de Sara es nuevo y le durará 10 años, así que prefiere que no lo sellen (un montón de países árabes, Siria entre ellos, no te dejan entrar con el sello de Israel). Cuando Sara le dice que a ella mejor no, la de la garita pregunta ofendida que por qué no: ¡Porque os odian! Y nosotros ya casi también...

Vale, estamos sellados, pero esto no ha acabado: siguiente control. Se quedan con la hoja del visado y vuelven a preguntar un montón de cosas otra vez, repetidas y añaden una nueva. ¡Nos pregunta si llevamos armas! Supongo que de ser que sí la respuesta, ya se habrían dado cuenta todos los de los demás controles, y si llevo un arma y no se han enterado hasta ahora no te lo voy a decir a ti ahora.

Estamos en la calle y allí están la italiana y el USA, el árabe y el neozelandés, esperando a que se llene el taxi para Jerusalén. Tiene diez plazas más el conductor y hasta que no seamos 10 no saldrá. Cuando ya estamos los diez el USA lleva un rato con problemas porque no le han sellado el pasaporte y no sabe qué pasa. A Sara tampoco se lo han sellado y no hay ningún problema. A seguir esperando, porque el del taxi-bus dice que no sale si no estamos todos dentro. Ya es más de la una de la tarde.

Por fin salimos. Poco después cambiamos de conductor. En la entrada a Jerusalén hay otro control. Uno con pinta de Stallone en la película “Cobra”, vaqueros y camiseta negra, gafas de sol de piloto de helicópteros, UCI con lanza granadas y pistola en la cintura del pantalón, sube al taxi-bus. Nos mira a todos las caras y nos deja pasar sin decir nada.

Y todo esto sin haber llegado a Jerusalén.

6 comentarios:

anselmo dijo...

Poco vísteis, pero mucho aprendísteis, eso está claro. y allí desde luego ni buenos ni malos..todos son de su padre y de su madre y hasta que no se maten entre ellos no pararán.

Masmi dijo...

Que follones con las fronteras. Dios bendiga la Unión Europea!!! jajaja
Creo que no me gustaría vivir en ese país, siempre en tensión y conflicto bélico con todos sus vecinos. Con lo bien que se está en paz!
Con lo poco que me gusta a mi que me pregunten, y ese control, se me están quitando las pocas ganas de ir a Israel que tenía.

conxa dijo...

pero si he estado en tensión mientras te leía!!!

Madre mía,que pasada,no se si el resto del día os compensó, pero espero que sí.

uffff me he quedado, en serio, hasta nerviosa.

BIRA dijo...

Qué horror! Al principio me lo tomé un poco a guasa y os imaginaba como al Mario, pasando niveles, pero después he llegado a concentrar unos niveles de mala hostia de no te menees. No he podido nunca con este país (ni con sus pretenciosos habitantes), así que esto que he leído en tu blog me confirma que a mí en Israel no se me ha perdido nada, pero nada!

JAAC dijo...

Es que al principio nosotros también nos lo tomamos casi como un videojuego, pero también, poco a poco, acabamos bastante hartos.

Casi seguro que hay sitios chulos que ver en Israel...

JAAC dijo...

Se me habían pasado todos los comentarios anteriores con mis vacaciones....

Anselmo, como bien dices allí no hay ninguno mejor que otro, todos tienen lo suyo para no tirar la primera piedra, eso está claro.

Masmi, la unión europea es una maravilla. Incluso los países que no están dentro pero están cerca y te dejan pasar con poco más que el carné de identidad :-)
Controles duros los que hacen allí. No se fían ni de su sombra.

Conxa, espero que se te pasara la tensión, que al final nos dejaron pasar :-)
Tranquila, si hasta volvimos.