Disponible en descarga gratuita Cuadernos de Viaje - Oriente Próximo, el libro con nuestras aventuras en Jordania, Siria e Israel.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Oriente Próximo (XII)

Sábado 15/11/2008 (y 2)

La visita nos lleva más de dos horas. Hemos explorado incluso las zonas sin luz. De hecho, Sara se ha dejado una rodilla en un bajo muro en la zona de los almacenes.





Cuando salimos confiamos en que suba otro microbús. Preguntamos a los vendedores que hay en la puerta, mayormente de frutos secos, y nos dicen que "may be" (Puede ser). Nos sentamos a esperar al lado de las escaleras de un restaurante que hay frente a la puerta del castillo. Uno que pasa por allí con una bolsa llena de pan se pone a bromear con nosotros. Nos da uno de sus panes, grandes y tostados en horno. Nosotros le decimos que no, que gracias, no sabemos lo que nos va a pedir por él. Pero parece que no quiere nada. Nos lo da y se va a hablar con un vendedor. Pensamos que a la vuelta nos pedirá algo, pero no. Nos dice que entremos en su restaurante. Le decimos que estamos esperando el autobús, nos mira con cara de "may be" y no insiste más metiéndose en el restaurante. Parece que era el dueño, o alguien dentro de su escalafón. Pues nada, ya tenemos algo para comer.

Llega el microbús y montamos. Recorre el pueblo que está en la ladera del monte sobre el que está el Krak pitando y cantando el destino para que suba más gente. Cuando ya parece que han subido todos los que ha "convencido" por la calle se acerca a una casa. Parece que los debía tener apalabrados porque se pone a pitar cuando aparca en su puerta. Se abre y se sube una familia entera: abuela, madre, hija, hijo, otras dos mujeres y el padre. La pobre anciana necesita un pequeño taburete para subir. Resultado final: no cabe un alma en el microbús y nos vamos para Homs. La bajada desde el pueblo está llena de curvas y la niña, que va sentada a contramarcha, no puede soportarlo y nos deja allí hasta su primera papilla. La familia lo limpia pero hay que abrir todas las ventanas por el olor. Al llegar a Homs lleva a la familia a la puerta de su casa, es mejor que un taxi para ellos.

La última parada que hace es la nuestra: la estación. Vamos a entrar y sale uno preguntándonos si vamos a Aleppo, parece que es lo más habitual. Le decimos que sí y nos acompaña al interior. Hay que enseñar los pasaportes al policía para entrar en la estación, esto es nuevo. Será un autobús de los grandes por 150 LS. Nos dice que sale de la vía número 11 y será en cinco minutos. Así que corremos hacia las vías. Llega uno pero no es el nuestro, aprovechamos para comprar agua.

El nuestro no ha parado donde debía pero viene uno de la compañía a buscarnos. Nos apuntan en la hoja y salimos. El autobús es de los grandes pero sigue la misma política que los pequeños: salimos de la estación con la puerta abierta y el conductor y el que vende los billetes gritando el destino para que suban más gente. Todo el mundo lleva una chaqueta puesta, pero como el autobús tiene aire acondicionado hay que lucirlo y hay que cubrirse más. Después de un buen sueño miramos los hoteles de Aleppo a ver dónde dormimos esta noche.

Al llegar a la estación de Aleppo un grupo de taxistas se nos echa encima. Les decimos el nombre del hotel (aquí todos los taxistas parecen conocer todos los hoteles) y nos piden 300 LS. Decimos que no, en Damasco por 100 hemos ido a la estación que está en las afueras. Otro nos pide 200. Decimos que 150 y mientras, discuten entre ellos por haber rebajado 100 LS de golpe. No se ponen de acuerdo así que seguimos andando. Uno que estaba sentado todo el tiempo y que no ha hecho amago de venir nos dice que de acuerdo, que nos lleva por 150. Poco menos que le pegan pero nos vamos con él. al montar en el taxi nos dice, con el poco inglés que habla, que todos los demás son "Alí Babá".

Llegamos al Spring Flower Hostel. Hay habitación, doble con baño por 650 LS. Nos quedamos, además se pueden comprar los billetes de autobús desde aquí. Los compramos para Damasco mañana por la tarde. La habitación está muy bien. Es una casa de más de 100 años con unos muros con historia. Las camas tienen dos sábanas, que no es lo habitual, lo normal es una y tú verás si encima o debajo, hemos traído nuestra sábana por si acaso pero no hará falta, y toallas. Hay que pagar por adelantado. Echamos cuentas y decidimos cambiar 50 euros más. El cambio son 57,4, el euro está bajando.

Salimos a ver el zoco. La ciudad está llena de gente yendo de un sitio a otro y cruzar las calles es casi tan complicado como en El Cairo. Llegamos a la muralla después de pasar por puestos de fruta y tiendas varias, y entramos por la puerta de Bab Antakia, en la ciudad vieja, el zoco. Es una pasada. Está cubierto con tejado de chapa en algunos tramos, pero casi todo tiene techo abovedado de piedra. Hay tiendas de todo y muchas de especias y frutos secos, pero también jabón, Aleppo es famosa por su jabón, pasteles, ropas, alfombras,... Hay muchos puestos cerrados por la hora, pero aún así rebosa energía. Por la mañana tiene que ser un espectáculo. Vemos un par de "pequeñas" mezquitas de refilón pero no nos desviamos buscando la grande para no desorientarnos por la noche.

Al final de la calle salimos a la ciudadela. Otra fortaleza a la altura del Krak. Tiene un foso enorme y está construida sobre una loma, que en su origen debia estar cubierta de piedra. La entrada es un enorme puente de piedra. Mañana entraremos. Ahora a volver a cenar.


No encontramos los restaurantes que están al lado del hotel según la guía, de Siria llevamos la Guía Viva de Anaya que ha sido una buena compra. Parece que están cerrados, pero encontramos en esa misma calle un montón de locales que hacen zumos naturales al momento. Sara se toma uno grande mezcla de todo (manzana, plátano, uvas, sirope,...) por 60 LS y yo uno de plátano, leche y miel por 30. Volvemos al hotel.

Mañana tenemos mucho que ver y el bús de vuelta a Damasco lo hemos cogido para las 15:30.

6 comentarios:

conxa dijo...

me ha encantado sobre todo la descripcion una vez llegados a Aleppo,el zoco y todo eso, me gusta siempre más las zonas urbanas con mucha gente y eso.

Muy gráfico el taxista "Ali Baba" jejejej

Oye y los videos mejor que otras veces eh????

JAAC dijo...

Y eso que cuando llegamos estaba casi todo cerrado, y un aspecto no muy "amigable" hasta que llegamos a la puerta de la muralla Conxa. Al día siguiente todavía alucinamos más, porque aunque sin gente era un zoco espectacular, con gente y los puestos abiertos... WOWOW!

¡El taxista un crack! Pues no estaba allí sentado en el respaldo del asiento fumando tranquilamente y pasando de todo... y de pronto sin levantarse siquiera dice que venga y que nos lleva. La cara de los demás fue para varios poemas! jajaja

Los vídeos son con la cámara de fotos, por eso son mejores, pero sólo graba 40 segundos y sin sonido. Eso sí, acaba de llegarme el nuevo cuerpo en el que se va a reencarnar y grabará más y mejor :-)

Masmi dijo...

Que bueno lo de Ali Baba!!!
Me ha encantado lo de los autobuses con la puerta abierta, gritando el destino, y subiendo familias enteras y llevándolas a casa. Me ha recordado a como eramos aquí años atrás!!
Me imagino el zoco de Aleppo como el tipico que sale en las pelis, lleno de gente de aqui para alla :-)

JAAC dijo...

Lo de los microbuses y autobuses es muy interesante ;-) una estrategia de marketing agresiva Masmi. Total cuando la gente quiere ir a cualquier sitio como se acerca a la estación sin ninguna prisa, pues lo mismo uno que no quería ni ir lo oye y se monta en el autobús y tan felices.

En realidad todo es como era España años atrás. La confianza de la gente, las puertas abiertas, los mercados, los autobuses,... y nosotros a los japoneses les debemos recordar a Tokyo años atrás :-)

Ya lo verás, porque por la noche estaba casi vacío, pero sí. Totalmente como en las películas, sin turistas y lleno de gente moviéndose por todas partes. Otra de las maravillas del viaje.

BIRA dijo...

Así que ellos mismos se tratan de alí baba, jajaja. Es que me parto.

Me ha encantado la parte del zoco. Estos lugares me vuelven loca y el Costillo casi siempre tiene que arrancarme de los puestos literalmente, porque quisiera comprármelo todo.

Y hablando de compras... os trajisteis algunos jabones? :)

JAAC dijo...

Un crack el taxista ;-)

A nosotros los zocos nos encantan y nos paseamos por todos los puestos. Tampoco nos tienen que sacar de allí a rastras (vamos, que nos parece que estamos bastante tiempo, pero seguro que otro pensará que lo vemos en un suspiro :-)) y el tema de comprar, es más mirar que otra cosa.

Pues no, no trajimos jabones porque al final pensamos que tampoco nos merecía la pena.